La reflexión de la semana

“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”. (Mal.3:10)

El diezmo es la décima parte de lo que ingresa bruto a nosotros, esto es lo primero que debemos saber, que desde que recibimos algo esa décima parte, SE DEBE APARTAR PRIMERO, no importa la cantidad en cuanto a nuestro ingreso o cuán grandes sean las deudas o lo enmarañadas que estén nuestras las finanzas, lo primero es el diezmo.

Él Señor nos reta para que le probemos y veamos si no abrirá las ventanas del cielo con bendiciones más allá de nuestra capacidad de recibir. La palabra operativa aquí es “probadme”. Puede haber un tiempo de “prueba” para nosotros, en la que nuestra fe es probada, pero Dios cumplirá su palabra si somos obedientes a su mandamiento.

El creyente sincero no debe diezmar simplemente por acatar un mandato obligatorio, sino que debe hacerlo impulsado por la gracia que Dios le concede para dar. Toda contribución forzada carece de valor genuino, más allá de su cuantía material, porque: "Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre"(2ªCo. 9:7)

El propósito de los diezmos, es que aprendamos a poner a Dios siempre en el primer lugar de nuestra vida. Si Dios no tiene el primer lugar en nuestras finanzas, entonces damos a entender que el Señor, no es primer lugar en ningún aspecto de nuestra vida. ¡El diezmar nos recuerda que todo lo que tenemos nos fue dado por Dios! Y también es reconocer, que Dios es el dueño y soberano de todo, en su Palabra nos dice;” MÍA ES LA PLATA, Y MIO ES EL ORO, declara el Señor de los ejércitos”. (Hageo 2:8)

AMADOS AMIGOS: Así como crecemos en fe, en palabras, en conocimiento, en prosperidad y amor...asegurémonos de crecer en la cualidad de dar y ser generosos. Muchos cristianos permanecen en la infancia espiritual porque desobedecer a Dios al no diezmar.

¡Recordemos siempre, que el diezmo, muestra realmente el amor que le tenemos a nuestro Dios! El diezmo no es la porción que se espera que uno dé. Es la porción que uno le devuelve a Dios; porque le pertenece a Él. Debe ser lo mejor de lo que recibimos que Dios requiere que le devolvamos. “Así pues, todo el diezmo de la tierra, de la semilla de la tierra o del fruto del árbol, es del SEÑOR; es cosa consagrada al SEÑOR. (Lev.27:30 LBA)

QUE DIOS LOS BENDIGA