La reflexión de la semana

El Dios Omnipotente

“También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y un conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos”. (Génesis 35.11)

 

 

Omnipotente viene del latín omni, que significa “todo”, y potent que significa “poder”. Cuando se aplica esta palabra a Dios significa que Él es “todopoderoso”. Dios es soberano y Creador de todas las cosas, se deduce que Él debe tener el poder sobre todas las cosas en todo momento. Dios es libre de hacer lo que Él quiere, y Él tiene el poder para hacerlo.

Sir Isaac Newton, el famoso descubridor de la ley de la gravitación universal, declaró: “El orden admirable del sol, de los planetas y de los cometas no pudo proceder sino del plan y según la orientación de un ser omnipotente. De ahí se sigue que Dios es un efecto, un Dios divino, sabio y omnipotente, un ser que es y está, sobre todo y que es infinitamente sabio”.

Así que amigos, cada vez que contemplamos el mundo, se nos recuerda de la poderosa mano de Dios que lo trajo a la existencia. El cielo que se extiende por encima de nuestra cabeza y la tierra que se ensancha bajo nuestros pies, cubierta por una alfombra de verdor, nos hacen recordar el poder de Dios y también Su bondad.

Dios pudo haber hecho el pasto oscuro o negro, pero Él ama la belleza y por lo tanto, nos ha dado cosas hermosas para contemplar. ¿Quién podría pintar las flores con los delicados tintes que Dios les ha dado...? Hoy podemos disfrutar de toda la belleza que Dios ha creado, sólo observemos bien y bendigamos al autor de lo que ven nuestros ojos. Dios simplemente habló y por el poder de Su Palabra todo fue creado de la nada. “Por la palabra del Señor fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.” (Salmo 33:6)

AMADOS AMIGOS: Reflexionemos lo que el Señor nos dice hoy: “...Yo soy el Dios omnipotente:”
Ya que todo lo que vivimos está incluido en los propósitos del Dios Omnipotente. Por eso, cuando enfrentemos situaciones penosas, no nos desanimemos. Dios es soberano omnipotente. Él tiene todo bajo control. Él nos ama y nos quiere perfeccionar. No temamos a la voluntad de nuestro amado Dios omnipotente porque ella es buena, agradable y perfecta.  

Que Dios los bendiga

 

 

Dios nos guarda siempre

“He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho”. (Génesis 28.15)

 

¿En quién hemos depositado confianza en los momentos de mayor dificultad? ¡Definitivamente en Dios! Podemos estar seguros que ningún mal, enemigos o problemas, así como armas forjadas que puedan venir en nuestra contra, podrán hacernos daño, porque tenemos LA PROTECCIÓN Y ESTAMOS GUARDADOS POR DIOS como lo dice Su Palabra: “por dondequiera que vayamos”.

La protección de Dios nos acompaña todos los días a donde quiera que vayamos. Somos propiedad suya, le pertenecemos y por lo tanto vela por nosotros, ya que Él tiene cuidado de sus hijos e hijas. Dios es fiel a Su Palabra. Como lo dice el salmista: “El Señor es tu guardador; el Señor es tu sombra a tu mano continúa derecha. El sol no te herirá de día, ni la luna de noche. El Señor te protegerá de todo un mal; Él guardará tu alma. El Señor guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre”. (Sal. 121:5-8, BLA)

Dios promete guardarnos y protegernos, pero siempre que cumplamos con el siguiente requisito que sólo lo obtienen quienes se acerquen a él. Dice un proverbio: “El nombre del SEÑOR es torre fuerte, a ella corre el justo y está a salvo”.

En tiempos bíblicos se construían en el desierto torres que servían de refugios seguros. Claro, quien se hallaba en peligro tenía que huir a ellas para guarecerse. Y es lo que nos dice la Palabra, que implica ir a refugiarse bajo el cuidado de Dios, pues los que deseamos su amparo y protección debemos acercarnos confiando en Él con fe, y será para nosotros una torre que nos resguardará siempre. ¡Que bueno es nuestro Dios!

Donde quiera que vayamos Dios nos guardará, aunque en estos tiempos que vivimos no es fácil decidir. Es probable fallar. No sabemos qué será del mañana. Sólo conocemos el hoy. Únicamente con la ayuda de Dios y nada más que con Él es como podemos tener asegurados nuestros pasos, sin temor a incurrir en graves errores que desencadenen consecuencias para nuestro presente y futuro. Sin lugar a dudas, esto nos lleva a reflexionar lo que Dios por su Palabra nos promete diciendo: “He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas...” 

Que Dios los bendiga

 

 

Dejar a papá y a mamá

 “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. (Génesis 2.24)

Este mandato es tanto para el hombre como para la mujer. Si una mujer no deja el vínculo de dependencia con sus padres será problemático, pero si un hombre no deja esa dependencia con sus padres será catastrófico. El hombre como líder del hogar, debe tomar las riendas de su casa y tomar decisiones por el bien de su nueva familia. Por otro lado, Dios le dice a la mujer que deje su familia de origen para unirse a su marido.

Dejar padre y madre significa que el cónyuge se convierte en la prioridad por completo, así como una gran inversión para el futuro de los hijos y la felicidad en los hijos de sus futuros matrimonios. Que ellos puedan ver el ejemplo en sus padres de las prioridades correctas.

Estas palabras no promueven el abandono de los deberes filiales y del respeto hacia el padre y la madre, sino que se refieren al primer lugar que la esposa ocupa en el afecto del esposo y que su principal deber es para ella. Por su parte, el amor del esposo por la esposa ha de exceder (aunque ciertamente no debe desalojar) el amor debido a sus padres. Es decir, no deben desentenderse ni despreocuparse de sus padres, sino seguir velando por su bienestar y salud, por sus necesidades de afecto y compañía, porque “dejar” no significa dejar de honrar. Dejar, supone que la nueva pareja ha formado otra nueva unidad familiar, autónoma y cultural en todos los sentidos, pero que debe seguir honrando padre y madre, así como al suegro y a la suegra.

“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Estas palabras expresan un mensaje con la más profunda unidad física y espiritual del hombre y la mujer, y presentan la monogamia delante del mundo como la forma de matrimonio establecida por Dios. Jesús afirma cuál es el propósito en el matrimonio al expresar lo siguiente: ”¿no habéis leído que aquel que los creó, desde el principio los hizo varón y hembra, y añadió: por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? por consiguiente, ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe”. (Mateo 19:4-6) 

Que Dios los bendiga

 

“Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las Estrellas una perpetua eternidad”. (Daniel 12:3)

No basta con proclamar la justicia, sino hay que tener un gran deseo de que ella prevalezca en la relación entre los hombres. Jesucristo dijo: “Bienaventurado los que tienen hambre y sed de Justicia…porque ellos serán saciados” El “hambre y sed” representan dos necesidades primordiales del hombre, por la cual se nos invita a pensar que la justicia, debe ser para nosotros una necesidad profunda y vital. 

El hombre específicamente justo, es aquel que se preocupa por el otro y que tiene la voluntad de dar a cada uno lo suyo y de no dañar a ninguno. El hombre justo es el que trata bien a los demás: contribuye a su dignidad respetando sus derechos.

A veces se dice “se necesita que Dios haga justicia”; y esto se refiere sobre alguna acción que sabemos, que Dios llevará a cabo, y en realidad, esto es un error, pues se asume una postura de justicia fuera de Dios, pues se le está pidiendo al Señor a actuar como el hombre quisiera. 

Amigos entendamos que la Justicia de Dios, es uno de los atributos de Dios, la Justicia o rectitud de Dios es la expresión natural de su Santidad. Y al decir que Dios es Justo; estamos diciendo que Él hace siempre lo que está correcto, lo que debe hacerse y cómo debe hacerse, en forma consistente, sin parcialidad, ni prejuicios.

Hoy en día, todos los conflictos familiares, sociales y políticos se plantean como problemas de injusticia; esto no quiere decir que todas las personas o grupos en conflicto estén necesariamente motivados por un ideal de justicia, más bien rara vez lo están. Sin embargo, sea cual fuere esas motivaciones, éstas siempre tienen que ver con una necesidad de ignorar la Justicia. Quien conoce el valor de la Justicia, no se deja llevar por la teoría o las explicaciones, sino comportándose de una manera recta y consciente, asumiendo sus responsabilidades de sus propios actos.

AMADOS AMIGOS: La Justicia o rectitud de Dios, es evidente en la forma que Él actúa consecuentemente con su propio carácter. Dios siempre actúa y actuará de forma recta. Cada uno de sus actos es consecuencia de su Carácter. Dios siempre es amorosamente consecuente. Dios no se define con el término “Justo”, más bien éste término es definido por Dios. Él no es medido por el estándar de la rectitud; Dios establece el estándar de ésa rectitud…LA JUSTICIA. En su Palabra nos dice: “El que sigue la justicia y la misericordia, hallará la vida, la justicia, y la honra”.  (Prov. 21:21)

QUE DIOS LOS BENDIGA

 

 

 

 

Tú eres mi lámpara, oh Señor; Mi Dios alumbrará mis tinieblas. (2 Sam. 22:29)

Dios quiere que caminemos en su luz, pero también que nosotros compartamos ésa luz con otros que viven en la oscuridad. Jesús dijo que nosotros somos la luz del mundo, por tanto, debemos compartir la luz que hemos recibido para que otros se iluminen también. La Palabra de Dios es lámpara para nuestro camino para iluminar los pasos que damos

Pero, ¿cuáles son las tinieblas que nos acechan e impiden que caminemos en la luz? Puede ser esa frustración acumulada dentro de nosotros por alguna injusticia que recibimos, y que no hemos perdonado. O el enojo o ira reprimida que nos roba la paz. Pero también podría ser la actitud o conducta que reflejamos, que quitan el brillo de nuestra vida, haciéndonos vivir en oscuridad en depresiones, en tristezas y falta de amor.  Son esos momentos que llegan a nuestra vida cuando no encontramos la salida, cuando lo intentamos todo y nada funciona.

Es cuando necesitamos con urgencia que esta Palabra se manifieste en nosotros; “Tú eres mi lámpara, oh Señor; Mi Dios alumbrará mis tinieblas”. Necesitamos luz del Señor en nuestro camino, para salir del atolladero. Y que Dios encienda una lámpara para ilumine la oscuridad, y así podamos disfrutar de la vida abundante que Él da.

AMADOS AMIGOS: Dios fiel a su Palabra le pedimos su ayuda y cuidado, Él ilumina nuestras veredas que nos ayuden a elegir opciones que estén en armonía con nuestra esperanza de vivir, como al Señor le agrada. Y estando bien iluminadas las veredas que se extienden ante nosotros, podremos discernir si las consecuencias de cierto proceder son buenas o malas. No debemos olvidar que la Palabra de Dios, puede dirigir nuestros caminos iluminando nuestro entendimiento y dando cada paso con seguridad y sabiduría, ante cualquier situación. Reflexionemos que en Dios tenemos una lámpara para nuestros pies y una luz para nuestras veredas. Él nos dice hoy: “Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de su entendimiento, para que sepan cuál es la esperanza a que él los ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”.

 

QUE DIOS LOS BENDIGA