Misiones: ¿Por qué hacer discípulos de Cristo? Parte 3

 

EL NUEVO DISCÍPULO

¿Cómo es un verdadero discípulo? ¿Cuáles son sus características al final del proceso? Se podrían hacer muchas descripciones, pero veamos algunas:

  • Un discípulo lleva mucho fruto (Juan 15:8)

  • Un discípulo ama a Dios y a los demás (Mateo 10:37, Juan 13:35)
  • Un discípulo es una persona desinteresada (Lucas 14:33)

  • Un discípulo lleva su cruz y sigue los pasos de Jesús (Mateo 10:38)

  • Un discípulo mora en la Palabra de Dios y la Palabra de Dios mora en él (Juan 8:31)

  • Un discípulo es un testigo de Jesucristo a los demás (Marcos 8:38)

    Un discípulo es aquel que en humildad está a los pies de su maestro para escuchar y aprender. No sólo debe apegarse a la enseñanza de su amo, sino también a su persona. A veces, tendrá que abandonar todo para seguirlo.

    Así que no es un camino facil. Hay un precio a pagar, como es a menudo el caso con todo lo que es grande y hermoso. Pregúntale a la madre que da a luz y educa a su hijo, o al artesano que lleva a cabo la obra de su vida.

    ¿Hay una obra mayor para nosotros los discípulos de Jesucristo que anunciar el hermoso mensaje del Evangelio? El discípulo debe por lo tanto renunciar a lo que puede parecer más legítimo, su propia vida, para cada día, seguir a Jesús. “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo”. (Lucas 14:26-27)

    El discípulo sabe bien que no puede ser una persona superficial. Necesita raíces. Para esto debemos cavar, excavar, buscar la profundidad e incluso dejarnos arar por el obrero divino, que quiere plantar en nosotros la semilla de su Palabra.

    Ciertamente estamos lejos de una adhesión intelectual o un enfoque sentimental, que es muy frágil. El discípulo está comprometido al 100% con un camino de perseverancia y conoce el valor y el precio de su compromiso.

    En resumen, los discípulos son aquellos que se han unido a Jesucristo y aspiran a ver que sus vidas se parezcan a la suya. Este apego no se limita a absorber todo tipo de hechos o palabras acerca de la persona de Jesús, sino a hacerse como Él para que Él pueda vivir en nosotros. Gálatas 2:20: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.

    Nuestra oración debe ser: “¡Señor! ¡Ayúdanos a obedecer y hacer discípulos, en nuestro país, como en todas las naciones!”

    “¿Estamos dispuestos a obedecer al mandato de Cristo de hacer discípulos?” ¿Cuándo comenzaremos?